Dicen que la suerte solo aparece una vez en la vida.
Todos queremos estar rodeados de buenas personas, que nos acompañen en lo bueno, y que nos diviertan, pero todos queremos a gente que también pueda llorar con nosotros. Con 16 años escasos que tenemos se puede decir que con las ostias que nos hemos dado hemos aprendido que llorando no se arregla nada, y mira, ayer, el peor sábado del año, frente a la peor semana de nuestra vida, y los nervios mas fuertes que nunca, volvimos a demostrar, que estando juntas, cuatro horas, todos tus problemas desaparecen.
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